martes, 9 de septiembre de 2014

S E . . . A P A G Ó



La   luz  que suscitaba el fuego
disperso y solo el  humo viajó,
como   hilo  en  el   viento
el   tiempo   lo   amarró.

¿Y ahora?
Llamas  y cenizas
de la faz  fugaron,
para ser olvidadas
para nunca nombrarlas.

Se apagó la  . . .
De    velas  prestadas.

UN ÁNGEL DORADO


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