Por ti, por mí por todos
con
la misma confianza
y entenderé,
que
la fe mueve montañas
y a mi
lado estarás,
cada
vez que yo te invoque.
Cuando
el alba acaricie el día
mi
alma armonizará la tuya,
juntos
y en paz nos verá la noche
teniendo dos
sueños,
de
igual contenido.
Oraré. . .
Y
el alma en silencio,
Gozará
en bendiciones.
UN ÁNGEL DORADO.

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