Partiré en busca del abrazo
de
padres
hermosos ,
de
hermanos buenos.
Es tanta la necesidad
que
el alma
sufre,
cuando
el frío de la ausencia
retiene
el calor
necesitado.
Besaré
sus frentes
lloraré
muy fuerte,
expulsaré
los dolores
que
el espíritu esconde.
Y
. . .
La
despedida será
con
sabor a miel,
como
suele ser
El
amor fraternal.
UN ÁNGEL DORADO

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