lunes, 15 de septiembre de 2014

P A L A B R A S . . .








Fueron  un puñado  
las que vieron la luz del día,
amasando con la espera
volver  a escucharlas, 
al filo de la medianoche.


Expuestas  a  creer  y  dudar
se pasearon tranquilas,
pero siempre buscando  agarrarse
para no  caer cuando  el mentir
empujara  la sensible    creencia

Ahora,
Palabra y sentir se encontraron
y nada extraordinario ocurrió,
porque la palabra. . .
En compañía llegó,
acabando todo, todito de un golpe
y sin anestesia.


UN ÁNGEL DORADO

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