jueves, 25 de septiembre de 2014

C O R R Í . . .




Corrí . . .
Busqué  firmeza  en  la  tierra  misma
posé los pies sobre tiernas hojas,
humedeció   el   rocío la cabellera suelta
huí  de minutos , horas , días y meses.

¡Que nadie se atreva a  detenerme!

Serán  los árboles mis guías constantes
aromas y sonidos alertarán peligros,
hablaré de mis cuitas con la noche en calma
correré a prisa  agarrada de la brisa.

UN ÁNGEL DORADO.


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