Enfrenté el viaje
escuché
el trinar de las aves,
alcé
mi voz
para
cantarle al olvido.
Hoy
quiero caminar
sin
testigos, sin ruidos.
Bienvenida
soledad
bautiza. . .
Si,
bautiza de nuevo el alma.
Recorro
sola el camino
Elijo
derecha o izquierda,
a conciencia
y con paciencia
para
llegar
al destino,
donde la vida quiso enviarme.
UN ÁNGEL DORADO

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