Tarde húmeda y fría acompáñame a cantar
la canción de despedida a éste silencio fantasmal,
el brillo de aquellas letras
se marcharon con el sol,
dejando a merced del viento la desnudez de mi ser.
Aunque algas insolentes incomoden la estructura
y hasta
hierba reverdezca en éste corazón
ligero,
nada podrá borrar las
hermosas figuras
que hacían tus pies descalzos en la arena con las olas.
Entiendo que descuidé
consultarle al espolón
y sola a escribir me fui sin ninguna precaución,
suspira ahora
calladito cada verso
no leído
prefiero morir ahogada a
que me asfixie el olvido.
Vuelve de donde estés prometo no intervenir
solo anhelo poder ver que regresas al redil,
cuando se logre la hazaña volverá la paz a mí
y anclada me quedaré viendo tus ojos sonreír.
RIAMADO