Guardo voces, letras, instantes,
en
los recovecos del alma.
¿Cómo confiar en dulces sonrisas
que
brindadas sean,
por partida doble?
Sin
justa causa, sin justa razón,
navegan
por el aire
ecos
dejados,
por
el impredecible
amor.
Tanto, tanto amor hay para dar
pero
es mejor guardarle,
que
verle sollozar.
RIAMADO





