martes, 30 de junio de 2015

T A N T O. . .





Guardo  voces, letras, instantes,
en los recovecos del alma.

¿Cómo confiar  en dulces sonrisas
que  brindadas  sean,  
por  partida doble?


Sin justa causa, sin justa razón,
navegan por el aire
ecos  dejados,  
por  el  impredecible  amor.

Tanto,  tanto amor hay para dar
pero es mejor guardarle,
que verle sollozar.


RIAMADO

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