La sangre
fluye silvestre en
su recorrido,
cada
vena, cada vaso
la ve pasar con tranquilidad,
tocando músculos
bañando el
corazón.
Las patas
de belleza bestial
contonean,
al ritmo de la hierba
fresca.
Pero.
. .
Se
inicia
la faena anual
adiós bravura
dormida,
el calor
de heridas elegantes
destrozan
cuerpo, paciencia y calma.
Hermoso fuera
el espectáculo
si
el viacrucis y muerte roja,
existiera solo en el vacío
de
la mente tolerante.
RIAMADO










