Una
noche cualquiera la furia
rozó el alma del mar,
pues
su ola de blanca espuma
en
busca de otro
amor partió.
Cansada
del rose efímero
y de iliquidez sentimental,
tomó
la decisión
de huir
a mares lejanos,
ya
nada la detendría
y
la libertad,
sería
su guía.
Un Ángel
Dorado

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