Gracias
Dios por permitirme
iniciar su recorrido
con
el mejor de mis pasos,
reír
en serio
evitando
simular gestos,
que dañen los buenos intentos.
Que
mi trabajo siga la tónica
que siempre lo ha caracterizado,
percibir y hacer el bien
aunque jamás,
pueda ver
quien
lo reciba.
Que
la salud sea bendecida
y todos
los seres humanos,
podamos vivir tranquilos.
Que seas
tú quien decida
lo que
has de dar,
a
cada uno.
UN ÁNGEL DORADO.

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