Nieves perpetuas en las altas cumbres
albo de cráteres adventicios,
cubres montañas preñas los ríos
lozanos caudales bañan la
planicie.
Destino infaltable mágico peregrinar
área cargada de energía singular,
peticiones y plegarias recogen las piedras
que un círculo hacen en el caminar.
Belleza y riqueza paisajística
incentivó los deseos de volver,
pero, frente a
ti gime la melancolía
desapareció el esplendor
que nutría tu fisonomía.
Aguas azufradas bajan por
cañadas
fétidas fumarolas buscan aberturas,
nada es como antes la visión baja la mirada
poco a poco fallece el legendario Kumanday.
Majestuosidad . . .
Inculcabas humildad
robabas el aliento,
desvanecías.
Hoy. . .
Ningún secreto conté
¿A quién habría de hacerlo?
Inminente es tu extinción
ha mermado la piel,
cerros rocosos casi desnudos
son las capas que te visten,
enigmático lugar.
A lo lejos se percibe,
el verde infinito de la cordillera.
UN ÁNGEL DORADO