Quien viaja aferrada a tu cintura
respirándote
cerca al vestido oído,
robando
suspiros que me pertenecen
ocupando
el espacio que me adjudicaste.
Dime
si te habla como pequeñín
recordándote
el niño que aún vive en ti,
y
en tu cumpleaños susurra melodías
aunque
desafinadas las escucharás.
De
las soledades y retardado timbrar
de correos sin abrir,
solitos
se van a dormir
extrañando
besos de buenas noches.
Cuéntame
todo, todito. . .
UN
ANGEL DORADO
No hay comentarios:
Publicar un comentario