El manojo de perfectas flores
tampoco
el perfume que atrape el olfato.
La
música hostigante
esa
que repite y pita como catanica,
rompiendo
la
moldura de la cordura.
La
que en desorden mantenga
los
días, noches, madrugadas,
envueltas
en largas y tortuosas pesadillas.
No
seré quien interrumpa
las
benditas
ansias de libertad,
aleteen sin prisa
visiten el lejano mar.UN ÁNGEL DORADO.

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