miércoles, 30 de julio de 2014

Y A . . . N O. . . S E R É



El manojo de  perfectas flores
tampoco el  perfume que  atrape el olfato.

 La música hostigante
esa que repite y pita como catanica,
rompiendo  la  moldura de la cordura.

La que en desorden mantenga
los días, noches, madrugadas,
envueltas en largas y tortuosas pesadillas.

No seré  quien  interrumpa
las  benditas  ansias de libertad,
aleteen  sin prisa    visiten el   lejano mar.

UN ÁNGEL DORADO.

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