Confundiré
las penas
con
los sonidos de la naturaleza,
Caminaré
los bosques
Beberé
agua buena.
Atrincherados,
liquidados
Uno
a uno los rencores,
Correrán
río abajo
Hasta
poder encontrarse,
Con
el indescriptible Océano.
Aliviaré
el peso que produce la carga
Sonreiré
de nuevo con el azul del cielo,
Quitaré
importancia a palabras necias
Regresaré
al pueblo de mis añoranzas.
Liberada
y fresca. . .
UN ÁNGEL DORADO

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