Hablaré con la soledad
que guardan los ecos.
Agua clara, tierra fértil y cielo azul
acompañarán el destino.
Griten . . .
Griten letras de poemas,
aférrense al burdo
papel.
La
lenta amarillez de cada hoja
agonizará ,
ojos húmedos a lo lejos
verán lo acontecido.
Me iré. . .
UN ÁNGEL DORADO

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