Llegas con ímpetu grosero
de
noche de día sin importarte,
que
la vida se apaga
con
solo
un soplo,
de
tu boca grande.
Atenúa
la fuerza
no
es más poderoso,
quien
atropella
sino
quien mira,
por
donde transita.
Es
por ello que hoy
en
pleno invierno,
suplicamos.
. .
Dios
de las lluvias
Detengan
la veloz caída.
El
agua a borbotones
deja
sin hogares, enseres y vida,
a una
tierra que también
por
el verano fue maltratada.
UN
ÁNGEL DORADO

No hay comentarios:
Publicar un comentario