Los
vientos vuelan con los pensamientos
y el
ánima se anima a correr tras ellos,
será
la constante que ayude a blindar
los maltratados días que deja el andar.
Los
campos sufren frío, hambre
entonen
cantares alivianen el paso.
La
tormenta a su paso deja estragos
en
la serranía de la tierra mía,
vuelve
y acomoda cada hoja en su sitio
que
de lo demás,
se
encargará el sembrío.
UN ÁNGEL DORADO.

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