Desperté. . .
Dando gracias al cielo me persigné
pero la
claridad del nuevo amanecer,
reunió las asperezas del anterior día
transformándose en preguntas,
cada sensación vivida.
Entonces. . .
¿ Soy Fe, creencia viva?
¿O tal vez las ruinas del amor ausente?
¿ Puede ser también incredulidad matutina?
¿ Ah!
Quizá es la mezcla de todas las anteriores?
Que se yo. . .
Sea lo que sea
¡Hoy no sé quién soy!
UN ÁNGEL DORADO.

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