Inicias
juguetona estrenando tranquilidad
pero
cánticos fanáticos alertan tu calor.
Crujen
las ramas secas encontradas al azar
se
preparan malvaviscos para la degustación.
Con
el viento a favor
transcurre
el tiempo sin alteración
pasan
distraídas las horas,
como
la ronda al su alrededor.
Y
de un momento a otro
se
esparraman las llamas acelera la combustión
es
hora de buscar el pequeño extinguidor.
Gritan las ramas. . .
¡Cuidado
amigos!
Recuerden que pueden evitar,
el
incendio forestal.
UN ÁNGEL DORADO

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