Herido el sentimiento agarró sus valijas
y en
las Antillas menores logró encontrar sosiego,
todo
el necesario para secar el cuerpo
que
inundado quedaba sin encontrar salida.
Lloren,
lloren ojos míos
formen
lagunas, lagos, lo que quieran,
pero
suelten las compuertas
viertan
todo lo que han acumulado.
Dicen
que las lágrimas limpian el alma
entonces
acudan al fuerte llamado,
laven
suciedades que brille la vida
y merme la lluvia en los ojos irritados.

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