domingo, 29 de junio de 2014

S Ì. . .


Una  ráfaga de brisa fresca entra  sutilmente
 al  desmotivado  espíritu,
 sacude el  entorno edifica su trono
en  cada  célula  dormida.

Y es así como  de inmediato
 el  ánimo despierta,
 se levanta entonces sobre las dolencias
aplastando con gritos cada  virus  vivo.

Un grito de GOL se une al tratamiento
lo demás son secretos que el sumario guarda.

Admiro  las  selecciones que llegaron a Brasil.

Actuaron como analgésicos
también como antipiréticos,
aliviaron  todo aquello  que pretendía atacar
mi alma,  corazón, vida.  .  .
y  hasta mi sombrero playero.

   

UN  ÁNGEL  DORADO.

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