Una ráfaga de brisa fresca entra sutilmente
al desmotivado espíritu,
sacude el
entorno edifica su trono
en cada célula
dormida.
Y
es así como de inmediato
el ánimo
despierta,
se levanta entonces sobre las dolencias
aplastando
con gritos cada virus vivo.
Un
grito de GOL se une al tratamiento
lo
demás son secretos que el sumario guarda.
Admiro
las selecciones que llegaron a Brasil.
Actuaron
como analgésicos
también
como antipiréticos,
aliviaron
todo aquello que pretendía atacar
mi
alma, corazón, vida. . .
y hasta mi sombrero playero.
UN ÁNGEL
DORADO.

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