Revisaré despacio sin apuro
el
contenido que emite un suspiro,
percibiré
en las letras
la queja o risa del alma.
Nada
puede compararse
con
la soledad y ausencia eterna,
de un espacio en blanco
en
el comentario.
Nunca
le ruego al viento
tampoco
a la tarde resentida,
solo
pretendo preguntar
¿Por
qué cuelga la bocina
Dejando
la palabra en blanco?
UN ÁNGEL DORADO.

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