miércoles, 7 de mayo de 2014

TE INVITO. . .


A  mirar  el mar  desde   mi  ventanal
A escuchar  melodías. . .
De  noche de día, de  la  sinfónica  animal.

A desnudar los pies sobre la  arena caliente,
para  que  se  bronceen,   sonrojando  el  visitante.

A bucear  poemas,
los  de  libre albedrío  y  fugaz inspiración.

A  contar cada hoja de las  esbeltas palmeras,
que adornan las  playas, del  amado terruño.

A pasear en coche, en noches de luna  nueva
después de haber degustado;
arroz  con coco, pescado frito, patacón pisao.

A hacer la siesta. . .
En una playa desierta;
con el corazón contento, la barriga llena.

UN ÁNGEL DORADO.

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