Sientas el desánimo de siempre
ignora el sonido que ha emitido el timbre,
cierra con cerrojos pequeños enojos
dedícate a explorar la naturaleza,
y aunque te arañe la maleza
verás seres azules, verdes e incluso, rojos.
Bronceará el amarillo la esbelta figura;
el rosado rozará; los pálidos glúteos.
Flotarás. . .
Lo harás sobre gigantes hojas,
remará la razón asida al corazón
quedando ventilado, el sensible pulmón.
Confío cumplas a cabalidad
todo lo recomendado;
recuerda que es la tranquilidad
la que controla el enfado.
UN ÁNGEL DORADO.

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