Juega con la lluvia que salpica la risa
hazle un guiño a la nube gris,
despídete del sol mientras se retira
a secar camisa, pantalón
y los zapatos de charol.
Si la brisa te hala cierra bien los ojos
Y déjate llevar, por la imaginación.
No te asustes. . .
Cuando los charcos besen tus pies
O el intrépido frio arrugue la piel,
Recuerda que eres aquel
Que vive el ahora
Porque quizá. . .
¡No haya un
después!
UN ÁNGEL DORADO.

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