jueves, 22 de mayo de 2014

ME VOY. . .

Las  mariposas  servirán de guía
y  cada  flor perfumará  la  huella,
que marcada quedó sobre la vía
por donde transitaba la doncella.

Cruzaré el río navegable
llegaré a ese puerto donde habita la soledad
y  con permiso, cruzaré la inmensidad
que por mi  espera, de forma apacible.

Juega con el cabello brisa ilusionada
hazle nudos a las hebras, ¡desordénalo!,
y sean  las suaves manos del poeta
quien  las ordene. . .
tejiendo  con ellas,  una   bella trenza.

UN ÁNGEL DORADO.


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