viernes, 2 de mayo de 2014

MES DE. . .

Celebramos muchos todavía;
tu nombre, ¡ Oh Madre Mía.!

Cobijaste mi niñez, adolescencia, adultez,
aún tus sábanas especiales, cubren mi sino, mi ser
y no concebiré  el día, que no me puedas, proteger.

Serán las flores de mi jardín, las que adornen tu santuario.

Permíteme encender velones, como antes como siempre;
pues siento que mis rituales, cuentan con tu aprobación,
rezaré  el santo rosario, sola o acompañada
total;  es mía,  la   ferviente  devoción.

Gracias, gracias Virgen María, por tu amor y protección.

UN ÁNGEL DORADO



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