permitiéndome descifrar tristezas
y alegrías,
confirmo que nadie te conocerá como yo he
podido
y aunque lo pongas en duda, juro lo he conseguido.
Actúan nuestros gestos como libro nunca abierto
proporcionando al lector libertad
para traducirlo,
¿Entonces cariño mío como quieres que no lea
lo que en tu rostro está escrito?
Cuanto desearía borrar de tu semblante
todo aquello que cause nostalgias, soledades
y llenarla con luces de surtidos colores.
Pero, éste corazón libre solo alcanza a gritar,
¡¡Ayúdale a continuar . . .
hasta cuando te pueda mirar!!
UN ÁNGEL DORADO

No hay comentarios:
Publicar un comentario