miércoles, 12 de marzo de 2014

DISCÚLPEME . . .




Si por cosas del destino su hábitat he invadido
y de  colores  opacos su cielo está teñido.

Puedo entenderlo  no me tolera, soy necio
y los aullidos  estorban su amado silencio.

Cuando a su puerta  un día  no pueda llegar,
recuerde  que  usted  dijo; ¡El aura  debes  purificar!,
eso hago  amo mío quiero continuar  a su lado
aunque  un lazo  a mi cuello  siempre esté atado.    

No quiero cambiar de dueño.
Si por cosas del destino me saca de su camino
llévame a  protección animal,
ellos decidirán que hacer con mi  orfandad.

Con mi verdad   quiero hablar,
siento que  la vida se me va, se quiere esfumar
si  usted  insiste en quererme de su  casa alejar.

UN   ÁNGEL  DORADO.


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