con tus brazos
cobijaste la ausencia de caricias,
no te vayas
amor mío no despiertes éste sueño.
De nuevo
la aurora fresca tu aroma trae consigo
se inicia la
lucha interna de querer ver lo invisible,
dime si
aún me amas déjame mirar tu aura.
Recuérdame
cuando el sol se pierda en el horizonte
déjame
su calorcito lo envolveré de esperanzas,
para que
caliente el frío que moldea el corazón mío.
Un Ángel Dorado.

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