el corazón habla, canta
y hasta sonríe,
la visita de mi madre ha despertado sensaciones
que en letargo se encontraban quizá por
la lejanía.
El sol
tarde se ha despertado
el viento disminuyó sus nudos,
la visibilidad es perfecta;
todo, por y en
honor a la visita.
Abrázame mami mía bórrame las nostalgias
que nacen cuando la distancia rige
nuestros días,
prométeme que volverás a consentir ésta hija
que nació para adorarte y amarte toda la vida.
Mañana cuando te marches. . .
Mejor no lo pensaré,
viviré cada momento que hoy me puedas brindar
y
cuando amanezca, será bello mi despertar.
UN ÁNGEL DORADO

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