Que tu voz supo
a milagro
pero conocerte,
diluyó las
emociones vividas sin vivir.
Quizá llegué
tarde a la fiesta de tu vida
o tal vez,
no fui la invitada que a ciegas esperabas.
Ahora. . .
Cuando la película observo,
Comprendo que una
ilusa
fui
al pretender,
que me amaras a mí.
Guardaré éste amor
en los pliegues del alma,
para cuando
decidas
regalarle,
el lugar que se merece…
RIAMADO.

Letras sabias. todo lo has profetizado. felicidades
ResponderEliminarSon las letras el vehículo preciso, para lanzar al infinito todo lo que a diario acontece y eso le quita peso al pensamiento. Es una pequeña terapia.
ResponderEliminarsalud saludos