Una
mañana cálida
de
un lunes once de abril
del año
bendito,
fecha
inolvidable.
Juventud de real
libertad
de
virtudes frescas,
colapsó ante
hermosos ojos negros
que
hablaron sin hablar;
y unas
manos,
que sutilmente tocaron
sin
tocar.
¡Conexión
celestial!
Acordes de música suave
procedentes de otra dimensión,
armonizaron el entorno.
Y
como el tiempo no se detiene
sucedieron felicidades
y bosquejos de sus antónimos,
un
amor partió hacia el cielo
y
el otro,
hoy
escribe sus vivencias.
RIAMADO.

Inolvidable amor que inunda un corazón; quien habra de irrumpir en el? su profanacion solo la hara Dios. discreta historia.
ResponderEliminarHistorias que quizá a muchos ha tocado vivir, éste sentimiento
ResponderEliminarque es tan inmenso, como el silencio de quien vive.
Vuestros comentarios los agradezco, Lápizescribe.
Saludos