Pero
no comulgo con la boca llena
tampoco
cubro el cielo con falsas voces,
temo
escuchar sus gritos
cuando
necesite calma.
Es vivir un circo, inmenso y colorido
en
el cual habrá una payasita,
que
siempre, siempre
te
regalará blancas margaritas
y
la infaltable sonrisa.
Espero
las coloques sobre el buró
ese
que mantienes,
en
el desván de tu razón.
RIAMADO

Interesante texto; simpatico por cierto; donde la realidad solo la sabe el dueño del divan
ResponderEliminarCuando hacéis regalos físicos . . . con verdadero sentimiento, lo guarda quien regala y quien lo recibe, el lugar destinado para esa acción siempre será misterio. Vuestra opinión, es respetable. Gracias.
ResponderEliminarPerdon quice decir el desvan; creo que eso cambiará tu respuesta o tal vez no estimada poeta.
ResponderEliminarCambia; espero me disculpéis.Sois un caballero,
ResponderEliminarEn un lugar seguro de la razón humana, allí deseo sean guardadas esa flores para que cuando pasen las tempestades sentimentales, salgan intactas las margaritas y adornen el alma
de quien las guardó.
Saludos