Se
viste con sedas finas y zapatillas especiales
recorre
velozmente los
repliegues del destino,
el
viento la lluvia el frío enmascaran el
desafío
de
poder seguir latiendo a buen ritmo y frecuencia.
Late,
late corazón mío
bombea y haz
solo tuyas las necesidades ajenas,
esas
que
sigiloso guardas en tu saco fibroso
y adheridas nunca quedan ,
logras solucionarlas.
logras solucionarlas.
Si
el continuo viajar altera
el gasto cardíaco
si
la contracción o relajación corren
rápido o lento ,
recuerda el freno de manos, olvida el acelerador
¡
pues detesto el marcapaso, haz caso por favor!.
Estaré
donde me llame un corazón afligido
y aunque el mío esté partido,
ahí llegaré porque . . .
“
Para servir , yo he nacido.”
RIAMADO.

Muy Cordial y abnegado texto el que nos regala. un abrazo.
ResponderEliminarGracias por vuestras palabras. Enhorabuena.
ResponderEliminarSaludos