Los
cocoteros de la región
exuberantes
crecen,
besan el cielo.
Saben
de besos
y
amores bellos,
también
de lánguidos
corazones
rotos.
El
sol los besa al despertar
la
luna emite,
el
canto nocturno.
Arena,
olas y
sonidos marinos
las
hace bailar al son que le toquen,
la
brisa pura que baja la montaña
alimenta
los troncos, ramas y frutales.
Dancen
palmeras. . .
Resistan
embistes de la naturaleza,
han
sido creadas para lucha diaria
aférrense
a la tierra,
busquen
rocas fuertes.
UN ÁNGEL DORADO

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