El
equipaje será
liviano,
muy colorido,
el
mar al fin conoceré
cuidaré
muy bien la piel
del
sol abrazador,
dicen
que roja se vuelve
cuando
olvidas . . .
usar
el bronceador.
El
frío de mi ciudad
por
calor yo cambiaré,
aunque
no sepa nadar,
al
mar visitaré.
Con
respeto y por respeto
de
la orilla no pasaré,
pues
cuido la vida bella
que
un Dios me regaló.
UN ÁNGEL DORADO

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