Y sentada sobre amargos tragos
contaré las horas para oír sin ver,
pues de nada vale entusiasmar la fiesta
sin nadie que baile, sin nada que anime.
Derroteros buenos enviaré
el paladar exquisito se saboreará,
sitios muy antiguos por doquier hallarás
pero lejos muy lejos de tu sol estaré.
UN ÁNGEL DORADO.

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