Recónditos pasillos de abstractos vericuetos
apretujas,
revuelcas, maceras la paciencia,
la
conciencia pierde la coraza
llora
la libertad, sobre la blanca loza.
¡Vuela
siempre vuela!
¡Vuela
como el viento!
Alguien,
algo acecha
el
volar tranquilo,
nacemos
muy libres pero
¿Seguiremos
siéndolo?
Entonces.
. .
¡Vuela
siempre vuela!
¡Vuela
como el viento!
UN ÁNGEL DORADO.

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