Arman castillos
pasillos arenosos surcan el suelo,
deleitan el gusto
con suaves sustancias,
que brinda la tierra.
Un gran volcán parece el entrono
riesgos por doquier al día
padecen,
pero casi siempre sobreviven al
intento
de poder cargar el sustento
necesario.
Llega la noche
antenas sensibles sirven de
lumbrera,
custodiando la entrada
cuidando la madriguera.
UN ÁNGEL DORADO.

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