Charlar con tu cauce
mucho
menos escucharte,
cuando
el mundo duerme
y el
silencio entra en vigilia.
Háblame
río, háblame lo ruego
recuerda
que cuando llegue la sequía,
entonces
ya no escucharás
la
voz que te llama,
la
orilla que te espera.
No
es fácil Río grande
juro
que no es fácil,
verte
correr y sin poder
navegar
en ti.
UN ÁNGEL DORADO.

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