Atando cabos que sueltos quedaron
uno
a uno hoy, pude amarrarlos,
raros, muy raros eran los cuentos
que
seguidamente ,
solías contar.
Que estoy
solo, pero no
que no soy
feliz, pero sí,
que
te extraño, pero no es así
que me
amas,
¡Que
mentiroso sois!
Suspiro,
respiro, tomo aire fresco
y exclamo convencida,
¡Aunque
raras suenen tus historias
siempre, siempre,
serán
las mejores!
RIAMADO.

Jaja como quien dice; incredula eres de principio a fin; un cuento bien contado.
ResponderEliminarCreer en cuentos raros, a veces es divertido.
ResponderEliminarGracias lápizescribe por vuestra apreciación a las letras.
Salud