jueves, 12 de febrero de 2015

G U E R R E R A . . .


 Mágicas  rosas   acariciaron  su cuerpo 
el  cielo, la  vida,  aplaudieron el hecho,
sonrió la  nube que envolvió su cuerpo
serpentinas muy blancas,
inundaron el cosmos.

Todo era dicha en la tierra prometida.

Pero. . .
Un día de  esos  que son fríos y secos,
el  revés vendría
y aquellas  bonanzas  de ternura viva,
con  el sol se fueron sin una despedida.

Hoy . . .
Sola,  triste  y sin guardianes protectores,
sigue  su  destino   trazando caminos   
sin espadas, sin  rencores,
solamente  la  acompañan
la fuerza que dan los   valores.

RIAMADO.



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