Ausentarme tanto
en mis planes no estaba
sufría los minutos que el silencio atrapaba,
las células morían, lloraban los instantes.
Dónde
andabas tú ángel
de trompetas?
Acaso tus sonidos
los opacó la brisa?
Contéstame
ahora que aún puedo escucharte
y
corre la sangre,
como
río revuelto.
Estoy
aquí queridos lectores
tratando encauzar las aguas
perdidas,
de nuevo
mi alma se nutre con vida.
Riamado

Bienvenida inspiracion de la mano de tu angel protector.
ResponderEliminar